11o. Dom Ord Ciclo B
(Id=410)
Elevaré los árboles pequeños
Lectura del libro del profeta Ezequiel
17, 22-24
Esto dice el Señor Dios:
"Yo tomaré un renuevo de la copa de un gran cedro, de su más alta rama
cortaré un retoño. Lo plantaré en la cima de un monte excelso y sublime. Lo
plantaré en la montaña más alta de Israel. Echará ramas, dará fruto y se
convertirá en un cedro magnífico. En él anidarán toda clase de pájaros y
descansarán al abrigo de sus ramas.
Así, todos los árboles del campo sabrán que yo, el Señor, humillo los árboles
altos y elevo los árboles pequeños; que seco los árboles lozanos y hago
florecer los árboles secos. Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 91
¡Qué bueno es darte gracias, Señor!
Bonum est
confitéri tibi, Dómine
¡Qué bueno es darte gracias, Dios
altísimo, y celebrar tu nombre, pregonando tu amor cada mañana y tu fidelidad,
todas las noches!
¡Qué bueno es darte gracias, Señor!
Bonum est confitéri
tibi, Dómine
Los justos crecerán como las palmas,
como los cedros en los altos montes; plantados en la casa del Señor, en medio
de sus atrios darán flores.
¡Qué bueno es darte gracias, Señor!
Bonum est confitéri
tibi, Dómine
Seguirán dando fruto
en su vejez, frondosos y lozanos como jóvenes, para anunciar que en
Dios, mi protector, ni maldad ni injusticia se conocen.
¡Qué bueno es darte gracias, Señor!
Bonum est confitéri
tibi, Dómine
En el destierro o en la patria, nos esforzamos por agradar al Señor
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios
5, 6-10
Hermanos: Siempre tenemos confianza, aunque sabemos que, mientras vivimos en el
cuerpo, estamos desterrados, lejos del Señor. Caminamos guiados por la fe, sin
ver todavía. Estamos, pues, llenos de confianza y preferimos salir de este
cuerpo para vivir con el Señor. Por eso procuramos agradarle, en el destierro o
en
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo; todo aquel que lo
encuentra vivirá para siempre
Semen est verbum Dei, sator
autem Christus; omnis qui ínvenit
eum, manébit in aetérnum
Aleluya.
El hombre siembra su campo, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
4, 26-34
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud:
"El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la
semilla en la tierra: que pasan las noches y los días y, sin que él sepa cómo,
la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto:
primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y
cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha
llegado el tiempo de la cosecha".
Les dijo también:
"¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos
representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más
pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el
mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a
su sombra".
Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de
acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas,
pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Proclamación del ministerio de Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno, por Cristo Señor nuestro.
Cuya muerte celebramos unidos en calidad, cuya resurrección proclamamos con
viva fe, y cuyo advenimiento glorioso aguardamos con firmísima
esperanza.
Por eso,
Con todos los ángeles y santos, te alabamos proclamando sin cesar:
[Misa]